Musique Espagnole

Bailaores

Cristina Hoyos

1946 – actualidad

Cristina Hoyos
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¿Quién es Cristina Hoyos?

Cristina Hoyos Panadero nació el 13 de junio de 1946 en Sevilla. Empezó a bailar con doce años y debutó en el pabellón español de la Exposición Universal de Nueva York de 1964; después trabajó en tablaos sevillanos y giró por Estados Unidos con la compañía de Manuela Vargas, experiencia que resultó clave antes de su gran salto profesional. Su técnica se forjó junto a maestros como Farruco, Pastora Imperio y la propia Manuela Vargas, aunque fue su larga relación artística con Antonio Gades la que definió el rumbo de su carrera.

Trayectoria

Entre 1969 y 1988 fue primera bailarina de la compañía de Gades, con quien recorrió el mundo durante casi veinte años y protagonizó, entre 1978 y 1985, las tres películas que Carlos Saura dedicó al baile español: “Bodas de sangre”, “Carmen” y “El amor brujo”. Trabajó también con frecuencia con el director de escena José Carlos Plaza. Tras separarse artísticamente de Gades en 1989 creó su propia compañía y más adelante impulsó el Museo del Baile Flamenco de Sevilla, pionero en el mundo por combinar exposición, escenario y escuela de baile; en 2004 asumió además la dirección artística del Ballet Flamenco de Andalucía. Ha dirigido y coreografiado también producciones basadas en la obra de Lorca, como “Yerma”, “Romancero gitano” o “Poema del cante jondo”, y participó en cine y televisión con títulos como “Torero” (1999), “Montoyas y Tarantos” (1989) o la serie “Juncal” (1987).

Estilo

Se la reconoce por una técnica depurada, un manejo muy personal de los brazos y una capacidad excepcional para transmitir emoción intensa en escena, cualidades que la convirtieron en una de las bailarinas más influyentes del baile español contemporáneo.

Legado

En diciembre de 1996 le fue diagnosticado un cáncer de mama, experiencia que afrontó con determinación —prefería decir que había sido “operada de cáncer” antes que considerarse enferma— y que compartió después en el libro “¡Ánimo p’alante!” para animar a otras pacientes. Ha sido distinguida con el Premio Nacional de Danza (1990), la Medalla de Oro de las Bellas Artes (1992), el Premio Andalucía de la Cultura de Danza (1997), el título de Personalidad Española del Año (1997) y el nombramiento de Caballero de la Orden de las Artes y las Letras de Francia (1997), entre otros muchos honores, y sigue transmitiendo su legado a nuevas generaciones de bailaoras.