El Carrete
¿Quién es El Carrete?
José Losada Santiago, El Carrete, nació el 27 de febrero de 1941 en la zona de Antequera, Málaga, en el seno de una familia de gitanos trashumantes; su apodo procede del mote de su madre, “La Carreta”. Empezó a bailar hacia los seis años, y durante la posguerra ya bailaba sobre montones de trigo al borde de la carretera mientras su madre lo animaba. Se hizo profesional durante el auge turístico de la Costa del Sol en los años cincuenta y sesenta, aprendiendo el oficio casi por completo sobre el escenario, sin apenas formación reglada; de niño admiraba a Fred Astaire y se colaba en los cines para verlo bailar.
Trayectoria
Se instaló en Torremolinos y se convirtió en figura fija del tablao El Jaleo durante los años sesenta y setenta, actuando junto a artistas como Los Vargas, La Repompa, Farruco, Antonio y Matilde Coral, y ante celebridades de la época como Anthony Quinn, Brigitte Bardot, Sean Connery y el propio Rey Juan Carlos I, que en una ocasión llegó a felicitarlo tras una actuación. Su fuerza sobre el escenario, capaz de “revientar” a los guitarristas que lo acompañaban —entre ellos Sabicas y Paco de Lucía—, hizo que Camarón de la Isla lo definiera como “el monstruo” y viajara expresamente a verlo bailar.
Siguió afincado en Torremolinos, enseñando flamenco y actuando en el tablao Los Tarantos de Playamar, hasta que en 2007 el montaje teatral “Yo no sé la edá que tengo”, con dirección de Pepa Gamboa, dirección musical de Juan Requena y texto de José Luis Ortiz Nuevo, lo devolvió a un primer plano con representaciones en Málaga, Granada y Sevilla. El propio cantante Rufus Wainwright, que lo vio bailar en Málaga, llegó a invitarlo a amenizar la inauguración de una galería de arte en Nueva York.
Estilo
Su baile, centrado en soleá, cantiñas, bulerías, tangos, tarantos, alegrías y tientos, se reconoce por su pureza y una técnica más intuida que estudiada; era capaz de ejecutar taconeos breves pero impactantes y vuelas furiosas, e incluso de bailar sentado en una silla haciendo sonar puntas y tacones con la misma potencia.
Legado
Considerado una leyenda viva de la época dorada de los tablaos de la Costa del Sol, su recuperación en la Bienal Málaga en Flamenco de 2007 le devolvió el reconocimiento de académicos, veteranos y nuevas generaciones de bailaores, que siguen viendo en él una figura irrepetible del flamenco malagueño.