Javier Barón
¿Quién es Javier Barón?
Francisco Javier Álvarez Rico, conocido artísticamente como Javier Barón, nació en 1963 en Alcalá de Guadaíra, Sevilla. Bailaor payo, de carácter tímido y humilde, empezó con las sevillanas a los siete años junto al maestro Zarandilla y siguió su formación con Pepe Ríos en Sevilla. A los diez años se trasladó a Madrid para vivir con su tío, el torero Manolo Rico, y allí completó su aprendizaje con maestros de la talla de Güito, Ciro, Rafael de Córdova, Tony el Pelao y Faíco.
Trayectoria
Su carrera despegó pronto: en 1975 bailó con la compañía de Luisillo ante el papa Pablo VI, y en 1976 obtuvo una mención especial en el VIII Concurso Nacional de Córdoba con el premio “Juana la Macarrona”. Tras trabajar con las compañías de Rafael de Córdova, Ciro y Rafael Aguilar, y de ganar en 1980 el concurso televisivo “Gente Joven” de RTVE, ingresó en 1981 en el Ballet Nacional de España, dirigido primero por Antonio Ruiz Soler y después por María de Ávila, donde llegó a solista y permaneció cinco años antes de pedir la excedencia hacia 1987, momento en el que adoptó el nombre artístico de Javier Barón.
En 1988, con solo 25 años, obtuvo el II Giraldillo del Baile en la V Bienal de Sevilla, un jurado que incluía a Mario Maya y Pilar López, galardón que lo situó entre los grandes bailaores de su generación. En 1997 fundó su propia compañía, con la que estrenó espectáculos como “El pájaro negro” (con Belén Maya), “¡Sólo por arte!”, “Baile de hierro, baile de bronce” —dedicado a Vicente Escudero—, “Dime”, “Notas al pie”, “Meridiana”, “Dos voces para un baile” y “Vaivenes”, este último dedicado a la memoria de su padre. Ha girado por Japón, Canadá, Mónaco, Viena, Lisboa, París y Los Ángeles, y ha colaborado con artistas como Sara Baras, Israel Galván, Rafael Campallo, Enrique Morente, José Mercé, Carmen Linares y Gerardo Núñez.
Estilo
Se le reconoce por una elegancia natural desprovista de aspavientos, un dominio técnico fuera de lo común y un equilibrio poco frecuente entre masculinidad, finura y naturalidad; su trabajo se mueve entre la ortodoxia clásica del baile y una investigación constante sobre su estética.
Legado
En 2008 recibió el Premio Nacional de Danza en la modalidad de interpretación, en reconocimiento a su aportación al flamenco desde la danza española y a su labor de investigación sobre las estéticas del género; fue el sexto bailaor flamenco en lograr este galardón en lo que iba de milenio, tras Eva Yerbabuena, María Pagés, Sara Baras, Israel Galván y Manuela Carrasco. Está considerado, desde su Giraldillo de 1988, uno de los grandes bailaores contemporáneos del flamenco.