Musique Espagnole

Bailaores

Rocío Molina

1984 – actualidad

¿Quién es Rocío Molina?

Rocío Molina Cruz nació en 1984 en Málaga. Empezó a bailar a los tres años y a los siete inició estudios formales en el Conservatorio de Danza de Málaga, hasta graduarse con matrícula de honor en el Real Conservatorio Profesional de Danza de Madrid en 2002. Con apenas trece años ya había montado su primer espectáculo, un indicio temprano de su vocación por la creación propia más que por la simple interpretación.

Trayectoria

En 2001 entró en la compañía de María Pagés, con la que giró por Italia, Japón, Canadá y Estados Unidos y participó en la Gala de Andalucía del City Center de Nueva York, y en 2003 debutó como solista en el Flamenco Festival USA junto a Manuela Carrasco, Chocolate e Israel Galván. Desde entonces ha firmado espectáculos propios como “Entre paredes” (2005, Teatro Principal de Vitoria), “El eterno retorno” (2005-2006, inspirado en textos de Nietzsche, con Pasión Vega y Teresa Nieto como colaboradoras), “Turquesa como el limón” (2006, junto a Laura Rozalén), “Almario” (2007, estrenado en el Festival de Jerez bajo dirección de Miguel Serrano), “Oro viejo” (2008, nacido de un trabajo de campo con entrevistas a personas mayores) y “Danzaora” (2013, presentado en el Festival de Londres). Ha colaborado además con Antonio Canales, Dorantes, Carmen Linares, Belén Maya, Rafaela Carrasco, Miguel Poveda y Chano Lobato, y ha actuado en Francia, Italia, Canadá, Estados Unidos, Japón, Londres, Suiza y Roma.

Estilo

Ella misma resume su propuesta diciendo que no hace flamenco puro ni moderno, sino un estilo propio que combina lo que la crítica ha descrito como “rara ingenuidad y poderío terrenal”, interpretando y actualizando palos como el taranto, la seguiriya, el garrotín o la soleá desde una técnica impecable y una notable capacidad para asimilar formas ajenas a la tradición flamenca.

Legado

Entre sus numerosos premios destacan el Giraldillo a la Mejor Coreografía de la Bienal de Sevilla (2008), varios galardones de la crítica especializada como mejor bailaora, y el Premio Nacional de Danza en 2010. Está considerada una de las bailaoras malagueñas más importantes de las últimas décadas por su capacidad de romper moldes y llevar la investigación coreográfica del flamenco a terrenos muy personales.