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Cantaores

Fosforito

1932 – actualidad

Fosforito
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¿Quién es Fosforito?

Antonio Fernández Díaz, conocido artísticamente como Fosforito, nació en 1932 en Puente Genil (Córdoba). Payo de origen humilde, se inició como profesional siendo muy joven, actuando en las ferias de los pueblos de su comarca bajo el nombre de Antonio de Puente Genil antes de asentar el apodo con el que pasaría a la historia del flamenco.

Durante el servicio militar en Cádiz sufrió una operación quirúrgica que lo apartó temporalmente de los escenarios; fue en esa convalecencia cuando aprendió a tocar la guitarra, aunque su vocación siempre estuvo del lado del cante y no del toque.

Trayectoria

El momento que lo lanzó a la fama nacional fue 1956, cuando se llevó todos los premios en juego del I Concurso Nacional de Cante de Córdoba, una hazaña que le valió el reconocimiento inmediato de la afición y de la crítica, incluido un artículo del poeta Pablo García Baena en la revista Caracola. A partir de entonces recorrió España como figura principal del espectáculo “Festival de Cante Grande”, trabajó en tablaos sevillanos y en el madrileño Corral de la Morería, formó parte del elenco de Mariemma y llevó el cante flamenco de gira por Europa, Asia, África y América, en este último caso integrado en el espectáculo de Manuela Vargas.

Desde 1961 se convirtió en una presencia habitual de los grandes festivales flamencos, y con el tiempo compaginó las actuaciones con conferencias-recitales en las que explicaba al público los distintos estilos del cante, faceta didáctica que lo acompañaría el resto de su carrera.

Palos y discografía

Fosforito dominaba un repertorio especialmente amplio para su generación: además de popularizar el polo a partir de 1956, cultivó el zángano, la debla, el taranto de Almería, las malagueñas y sus variantes, los cantes mineros y de temporada, las soleares apolás, las cantiñas, los tangos de Triana y Cádiz, las peteneras y las livianas. Grabó cerca de una treintena de discos, entre ellos una antología completa de su obra y varios volúmenes dedicados a comarcas cantaoras, acompañado por guitarristas de la talla de Paco de Lucía, Juan Habichuela y Enrique de Melchor.

Legado

Su carrera acumuló un largo historial de reconocimientos institucionales: en 1981 fue nombrado hijo adoptivo de Córdoba e hijo predilecto de Puente Genil, en 1985 recibió el Premio Compás del Cante y en 1987 pasó a ser director honorario de la Cátedra de Flamencología. El espaldarazo mayor llegó en 2005, cuando le fue concedida la Llave de Oro del Cante en una ceremonia celebrada en el Teatro Cervantes de Málaga, distinción que hasta entonces solo habían recibido otras cuatro personas en 137 años de historia del galardón. En 2007 sumó la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, entregada en la Catedral de Toledo, y en 2022, ya retirado de la actividad profesional, todavía recibió el primer Premio de la Cátedra de Flamencología de la Universidad de Córdoba. Numerosas peñas flamencas de toda España llevan hoy su nombre en homenaje a su magisterio.