Musique Espagnole

Cantaores

José Cepero

1888 – 1960

¿Quién es José Cepero?

José López Cepero, conocido artísticamente como José Cepero, nació en 1888 en Jerez de la Frontera (Cádiz), en el seno de una familia sin raíces gitanas. Desde muy niño mostró afición por el cante, aunque sus primeros pasos en el mundo del espectáculo los dio como bailaor. Durante años tuvo que compaginar sus actuaciones con trabajos del campo, una realidad habitual entre los artistas flamencos de su época que aún no vivían solo de la música.

Con el tiempo abandonó el baile para centrarse por completo en el cante, y pronto encontró acomodo en los cafés cantantes de Sevilla, donde terminó de forjar su estilo antes de dar el salto a Madrid en 1923.

Trayectoria

Desde 1918 encabezó ya espectáculos flamencos propios, señal de que su nombre empezaba a pesar en la escena. Su instalación en Madrid en los años veinte lo situó en el centro de la vida flamenca de la capital, donde alternó actuaciones en teatros y cafés cantantes con una intensa actividad discográfica. Fue además miembro activo del Sindicato de Artistas Flamencos, integrado en UGT, lo que da idea de su implicación en la defensa del gremio.

Uno de los hitos de su carrera llegó en 1928, cuando se alzó con la Copa Oro Chacón, uno de los reconocimientos más prestigiosos del cante de la época. Su trayectoria se prolongó durante más de tres décadas, hasta que en 1954 ofreció su última actuación conocida en un homenaje celebrado en su Jerez natal.

Palos y discografía

José Cepero dominaba un repertorio amplio que incluía fandangos, bulerías, seguiriyas, soleares y tarantas, y fue pionero en llevar el martinete al disco, con una grabación de 1924 considerada históricamente relevante. Desarrolló además variantes personales de fandango y de granaína que aún hoy se identifican con su nombre. Entre 1924 y 1939 dejó constancia de su arte en 138 cantes grabados, acompañado por guitarristas de la talla de Luis Maravilla, Miguel Borrull y Manolo de Badajoz.

Legado

Se le recuerda como “el poeta del cante” por ser autor de buena parte de las letras que interpretaba, una cualidad poco común entre los cantaores de su generación. Su figura ha sido objeto de una biografía completa firmada por Antonio Conde, y su legado combina una voz considerada de las más puras del cante jondo con una sensibilidad literaria que dejó huella en los estilos que cultivó, especialmente en el fandango y la granaína que llevan su sello.