Niña de la Puebla
¿Quién es la Niña de la Puebla?
Dolores Jiménez Alcántara, la Niña de la Puebla, nació el 28 de julio de 1908 en La Puebla de Cazalla (Sevilla). Quedó ciega a los pocos días de nacer a causa de una infección, algo que ella misma llegó a describir como una bendición, “para alumbrarnos los caminos del cante”. Heredó su afición por el cante de su madre, natural de Morón de la Frontera, mientras que su padre, peluquero de oficio, le escribía buena parte de las letras que interpretaba.
Trayectoria
Su ídolo e impulsor fue Pepe Marchena, quien la descubrió y la llevó de gira siguiendo su escuela. Debutó en el Teatro Olimpia de Sevilla en 1931 y al año siguiente ya cantaba en el Cine Variedades de Madrid y en el Teatro Fuencarral, junto a El Carbonerillo y El Corruco. En 1933 se casó con el cantaor Luquitas de Marchena (Lucas Soto Martín) y protagonizó su primera película, “Madre Alegría”; sus hijos, Pepe y Adelfa Soto, continuaron después la saga familiar como cantaores. Montó empresa propia y organizó giras por toda España durante décadas, con una etapa especialmente activa en 1978 por Madrid, Ciudad Real, Cataluña y Andalucía, y participó en 1986 en un homenaje en Málaga junto a Fosforito y José Menese. Se retiró de forma temporal, pero volvió a los escenarios en 1995, ya con más de ochenta años.
Palos y discografía
Dominaba la soleá, los campanilleros, la petenera, los fandangos, las guajiras y las colombianas, y llegó a estar acompañada por guitarristas de la talla de Félix de Utrera, Manolo de Badajoz, Paco de Lucía y Manolo Sanlúcar. Grabó su primer disco para el sello Regal en 1932, con unos campanilleros, y participó más adelante en el álbum recopilatorio “Los Ases del Flamenco”. Fuera de los escenarios era una lectora voraz: viajaba a Madrid con regularidad para conseguir libros en Braille de autores como Cortázar, García Márquez o Víctor Hugo.
Legado
Murió en Málaga el 14 de junio de 1999, a los noventa años, tras sufrir una embolia cerebral mientras cantaba una soleá en un homenaje en Huelva. Recibió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, que no llegó a recoger en persona en Santiago de Compostela por su fallecimiento, y cuenta con calles dedicadas tanto en su Puebla de Cazalla natal como en Santa Coloma de Gramenet. Se la recuerda por la claridad y dulzura de su voz y por un dominio de estilos flamencos extraordinariamente amplio para su época.