Musique Espagnole

Cantaores

La Niña de los Peines

1890 – 1969

La Niña de los Peines
Wikimedia Commons

¿Quién es La Niña de los Peines?

Pastora Pavón Cruz, La Niña de los Peines, nació en Sevilla el 10 de febrero de 1890 en el seno de la Casa de los Pavones, una auténtica dinastía del cante gitano andaluz. Era hermana de Arturo y Tomás Pavón, ambos cantaores de gran prestigio, y creció formándose en la escuela más pura y genuinamente gitana de la mano de ambos, lo que la convirtió desde muy pronto en heredera directa de esa tradición familiar.

Empezó a subirse a los escenarios siendo apenas una niña: con solo ocho años ya actuaba en los cafés cantantes de Madrid, un debut precoz que anticipó la que sería una de las carreras más largas y respetadas del cante flamenco del siglo XX.

Trayectoria

Con el paso de los años dominó un repertorio extraordinariamente amplio, que incluía tangos, peteneras, soleá, seguiriyas, tientos, martinetes, alegrías, malagueñas, bulerías y fandanguillos, y fue más allá de la simple interpretación al crear estilos propios como las bamberas —inspiradas en el folclore andaluz ligado a los columpios de carnaval— y las lorqueñas, en las que puso música por bulerías a poemas de Federico García Lorca. En 1928 formó parte de una gira junto a Antonio Chacón, Manuel Vallejo y José Cepero, coincidiendo así con algunas de las grandes figuras del cante de su generación.

En 1931 se casó con el cantaor Pepe Pinto en el barrio sevillano de la Macarena, formando una de las parejas artísticas y personales más conocidas del flamenco de la época. A lo largo de su trayectoria actuó acompañada por guitarristas de referencia como Manolo de Badajoz y Melchor de Marchena, con quienes dejó algunas de sus interpretaciones más recordadas.

Palos y discografía

Su legado discográfico quedó recogido sobre todo en los discos que grabó para La Voz de su Amo entre 1958 y 1959, ya en la etapa final de su carrera, donde condensó buena parte del repertorio que había ido dominando a lo largo de décadas: desde los cantes por tangos y peteneras, en los que fue especialmente reconocida, hasta soleares, seguiriyas y bulerías.

Legado

Murió en Sevilla en 1969, y hoy tiene un monumento en su honor en la Alameda de Hércules, la misma zona de la ciudad donde se forjó buena parte de la vida flamenca sevillana de su tiempo. Está considerada una de las intérpretes más grandes de la historia del flamenco, con una escuela de cante que los especialistas describen como prácticamente imposible de imitar, tanto por la amplitud de su repertorio como por la personalidad que imprimió a cada uno de los estilos que abordó.