Niño de Gloria
¿Quién es Niño de Gloria?
Rafael Ramos Antúnez, conocido artísticamente como Niño de Gloria (también citado como Niño Gloria), nació en 1893 en Jerez de la Frontera, Cádiz, y falleció en Sevilla en 1954. Formaba parte de una familia con vocación flamenca clara, ya que eran hermanos suyos otras dos figuras del cante de la época, La Pompi y La Sorda.
Su apodo artístico tiene un origen curioso: procede de un villancico por bulerías que solía interpretar en sus primeros años, en el que repetía de forma insistente la palabra “gloria”, detalle que terminó dándole nombre.
Trayectoria
Sus comienzos transcurrieron en Jerez, donde combinaba las reuniones flamencas de cabales con el trabajo en los cortijos de la campiña gaditana. Ese aprendizaje informal, ligado al ambiente rural y festero jerezano, fue la base de su formación como cantaor antes de dar el salto profesional.
Se trasladó después a Sevilla, donde encontró acomodo en los cafés cantantes, alternando allí con otras figuras destacadas del momento. Su proyección creció con actuaciones en Madrid, en el Kursaal Imperial en 1924 y en el Monumental Cinema en 1927, y participó entre 1933 y 1934 en la producción “Las calles de Cádiz” junto a La Argentinita. Durante los años treinta y cuarenta fue una presencia habitual en la Alameda de Hércules sevillana, acompañado a la guitarra por artistas como Manolo de Badajoz y Niño Ricardo.
Palos y discografía
Dominaba especialmente los fandangos, las bulerías jerezanas, los villancicos, las siguiriyas y la soleá, con un estilo personal que dejó escuela en varios de estos palos. Sus grabaciones, realizadas junto a los guitarristas Manolo de Badajoz y Niño Ricardo, recogen buena parte de ese repertorio y constituyen hoy un testimonio del cante jerezano y sevillano de la primera mitad del siglo XX.
Legado
Niño de Gloria terminó convirtiéndose en el cantaor oficial de los balcones durante la Semana Santa de Sevilla, donde se ganó fama como uno de los grandes saeteros de su tiempo. Esa faceta, unida a sus versiones de fandangos, bulerías y villancicos, marcó estilo entre los cantaores que le siguieron y explica que su nombre siga asociado hoy al cante por saetas de la ciudad.