Concha Piquer

¿Quién es Concha Piquer?
Concha Piquer López, conocida artísticamente como Conchita Piquer, nació el 8 de diciembre de 1906 en el barrio valenciano de Sagunto y falleció el 12 de diciembre de 1990. Sus orígenes fueron humildes: su padre, Pascual Piquer, era albañil, y su madre, Ramona López, costurera. Con apenas ocho años ya se subía a los escenarios, y a los quince conoció al maestro Penella, el músico que marcaría el rumbo de su carrera.
Con Penella y su compañía viajó a Estados Unidos, donde debutó en Nueva York y llegó a triunfar en Broadway hasta 1927. Fue precisamente el empresario teatral John Cort quien quedó fascinado por su gracia, lo que llevó al propio Penella a componer para ella el tema “El Florero”. Convencida de que en España podía convertirse en una estrella absoluta, regresó y debutó en Madrid el 6 de julio de 1927, ante un público que incluía al dictador Miguel Primo de Rivera y al dramaturgo Jacinto Benavente.
Trayectoria
Entre 1929 y 1931 se produjeron los encuentros decisivos de su vida: el torero Antonio Márquez, del que se enamoró y con quien convivió a partir de 1933, y los compositores y letristas Rafael de León y el maestro Quiroga, autores de sus mayores éxitos. En paralelo a la canción, Piquer alternó con el cine, protagonizando películas como “El negro que tenía el alma blanca”, “La bodega” (Benito Perojo) y “La Dolores” (Florián Rey), aunque siempre se consideró que su arte brillaba más en la canción que en la pantalla.
A comienzos de los años 40 formó la Compañía de Arte Folklórico Andaluz Escenificado, con la que recorrió toda España presentando las canciones que la harían inmortal: “La Parrala”, “Tatuaje”, “A la lima y al limón” y, para muchos su obra cumbre, “Ojos verdes”. Entre 1947, año de su regreso definitivo a España tras su etapa americana, y 1958, cuando decidió retirarse a Isla Cristina, vivió su etapa profesional más plena.
Discografía destacada
Su repertorio, escrito en gran parte por el trío Quintero, León y Quiroga, incluye piezas convertidas en clásicos de la copla como “Ojos verdes”, “Tatuaje”, “La Parrala”, “A la lima y al limón”, “Cárcel de oro” y “Amante de abril y mayo”. Curiosamente, un hallazgo en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos reveló que en 1923, siendo aún adolescente, Piquer había protagonizado un cortometraje sonoro rodado por Lee DeForest y proyectado en el cine Rivoli de Nueva York, cuatro años antes de “El cantor de jazz”, la película considerada oficialmente pionera del cine sonoro.
Vida personal y legado
Tuvo una hija, Conchita Márquez Piquer, fruto de su relación con el torero Antonio Márquez. En 1988, ya retirada, cantó por última vez en público con motivo del bautizo de su nieta Iris. Concha Piquer murió mientras dormía el 12 de diciembre de 1990, y su hermana Anitín la vistió para su último viaje con uno de los trajes de “La Parrala”, una de sus canciones más queridas. Su legado sigue considerado una referencia ineludible de la copla española.