Fandangos
Los fandangos son un cante perteneciente a toda la región de Andalucía, con un origen que se remonta a los cantes árabes y que se ha ido divulgando y transformando en cada rincón de la geografía andaluza. Constituyen, más que un estilo único, una gran familia con un tronco musical común.
Su riqueza se manifiesta en la enorme cantidad de estilos personales y locales que han surgido según la provincia, dando lugar a variantes tan distintas como reconocibles dentro del mismo apellido genérico de fandango.
Origen e historia
El fandango, en su forma primitiva, no nació dentro del flamenco sino como danza y canción popular extendida por buena parte de la Península Ibérica desde el siglo XVIII, con paralelismos en otros bailes de pareja europeos de la época. Su entronque con las músicas de raíz árabe-andalusí se percibe en el uso de la escala frigia y en los melismas de la línea vocal, rasgos que lo emparentan con otros cantes jondos.
Durante el siglo XIX el fandango folclórico fue incorporándose progresivamente al repertorio flamenco, primero como baile de fiesta y feria en distintos puntos de Andalucía, y más tarde, ya en el tránsito hacia el siglo XX, como cante para escuchar, despojado del compás bailable en muchas de sus variantes locales. Este proceso de “aflamencamiento” dio lugar a decenas de estilos con nombre propio.
Cada comarca y cada cantaor fueron dejando su impronta particular, de manera que el fandango se convirtió en el cante con mayor número de variantes geográficas y personales de todo el flamenco, desde los fandangos de Huelva, que conservan el compás y el baile, hasta los fandangos personales o “de cantaor”, que se cantan libres y sirven como vehículo de lucimiento vocal.
Características musicales y compás
El fandango se mueve en modo frigio, con la tónica habitual en mi, y admite dos grandes formas de interpretación. Por un lado están los fandangos de compás ternario (generalmente en 3/4 o 6/8), bailables y con acompañamiento de guitarra marcado, propios sobre todo de Huelva. Por otro, los fandangos “naturales” o personales, que se cantan a compás libre, sin sujeción rítmica, permitiendo al cantaor extenderse en la ornamentación melódica.
La copla suele estar formada por una quintilla o una redondilla, y la guitarra acompaña con una introducción característica antes de cada tercio cantado, dejando espacio a los ayes y a los adornos vocales típicos del estilo.
Cantaores e intérpretes representativos
El fandango personal alcanzó su máximo prestigio a comienzos del siglo XX gracias a cantaores como Antonio Chacón, creador de varias de las modalidades más admiradas, y Manuel Torre, cuya forma de fandango se cuenta entre las más hondas del género. Posteriormente figuras como Manolo Caracol, Pepe Marchena o Juan Valderrama dejaron sus propios estilos personales, y ya en la segunda mitad del siglo, Fosforito, Enrique Morente o Camarón de la Isla mantuvieron viva la tradición.
Relación con otros palos
El fandango constituye por sí mismo una de las grandes familias del cante flamenco, y de él derivan estilos como la granaína, la malagueña, la rondeña, la murciana o los distintos fandangos de Huelva, todos ellos emparentados por el modo frigio y por un origen común en la copla popular andaluza. Su influencia alcanza también a los verdiales y a otros cantes de Levante y del sureste peninsular.