Granaína
La granaína forma parte de los llamados fandangos granadinos, dentro de la gran familia de los fandangos, y comparte con el resto de cantes levantinos ese carácter libre, sin compás bailable, construido sobre la melodía y el lucimiento vocal del cantaor. Su nombre remite directamente a Granada, tierra de la que toma el aire y el tono.
Fue Antonio Chacón el primer cantaor en dar a conocer este estilo, distinguiendo ya entonces entre la granaína propiamente dicha y la media granaína, dos variantes emparentadas que desde entonces conviven en el repertorio flamenco.
Origen e historia
La granaína surgió a finales del siglo XIX y principios del XX como una elaboración culta del fandango de Granada, en el marco del proceso por el cual varios fandangos locales se transformaron en cantes de escucha, despojados del compás bailable, para convertirse en vehículo de lucimiento vocal de los grandes cantaores de la época.
Antonio Chacón, uno de los artífices principales de este proceso de estilización del fandango, fue quien fijó y difundió la granaína como estilo diferenciado, dotándola de una identidad propia dentro del amplio grupo de los llamados cantes de Levante o cantes abandolaos. Junto a ella creó también la media granaína, una variante de menor extensión y desarrollo melódico.
A lo largo del siglo XX la granaína se consolidó como uno de los cantes más apreciados para mostrar el registro agudo y la capacidad interpretativa del cantaor, ocupando un lugar destacado en recitales y grabaciones de los grandes nombres del cante.
Características musicales y compás
Se interpreta a compás libre, sin marcaje rítmico ni posibilidad de baile, en tonalidad mayor y con un ámbito melódico amplio que exige del cantaor un notable dominio de los tonos agudos. La guitarra realiza una introducción melódica extensa antes de la entrada de la voz, y suele tocarse “por granaína”, una afinación y digitación específicas para este estilo.
La media granaína, más breve y de menor exigencia vocal que la granaína completa, suele utilizarse como estilo de transición o cierre dentro de una tanda de cantes de Levante.
Cantaores e intérpretes representativos
Además de Antonio Chacón, su creador, la granaína ha sido interpretada por buena parte de los grandes cantaores del siglo XX, entre ellos Manuel Torre, Pepe Marchena, Antonio Mairena, Enrique Morente o Camarón de la Isla, quienes aportaron matices personales a un estilo que exige gran capacidad vocal y control del registro agudo.
Relación con otros palos
La granaína pertenece a la familia de los fandangos, dentro del grupo específico de los cantes de Levante o abandolaos, junto a la malagueña, la murciana, la rondeña y otros fandangos personales de compás libre. Comparte con ellos el modo mayor propio de este subgrupo y el origen común en el fandango granadino, del que también deriva la media granaína como variante más breve.