Habanera
Origen e historia
La habanera es, como las guajiras, un cante aflamencado que hunde sus raíces en la música cubana, en este caso en la propia habanera criolla, un género de danza y canción nacido en Cuba en el siglo XIX que a su vez procedía de la contradanza europea llevada a la isla por colonos españoles y franceses. Esa habanera cubana regresó después a España a través de los puertos de Cádiz y de las rutas comerciales y migratorias con las Antillas, dando lugar a un doble movimiento musical de ida y vuelta que da nombre a todo este grupo de cantes.
Su asentamiento en el flamenco se produjo de forma paralela al de las guajiras, entre finales del siglo XIX y las primeras décadas del XX, cuando el género gozaba de enorme popularidad en toda España, tanto en su vertiente de canción de salón como en su adaptación flamenca. Localidades como Cádiz, con vínculos históricos directos con Cuba, fueron especialmente receptivas a este cante.
Aunque su presencia en la fiesta flamenca actual es minoritaria, la habanera sigue viva en el cancionero popular español, especialmente en la costa mediterránea y en Cataluña, donde se celebra como género propio en festivales específicos, lo que demuestra la profundidad de su arraigo fuera del ámbito estrictamente flamenco.
Características musicales y compás
La habanera se caracteriza por un compás binario, lento y mecido, muy reconocible por su ritmo de acompañamiento en corchea con puntillo seguida de dos semicorcheas, célula rítmica que define al género en cualquiera de sus variantes. El tono, como en las guajiras, suele ser mayor, con una melodía cantable y de fácil recuerdo.
En su versión flamenca, la guitarra respeta esa base rítmica cubana pero incorpora falsetas y matices propios del toque andaluz, y el cante se recrea con más libertad expresiva que en la habanera de salón, acercándose al fraseo de otros cantes de ida y vuelta.
Cantaores e intérpretes representativos
Pepe Marchena fue uno de los grandes valedores de la habanera dentro del flamenco, junto con otros cantaores del llamado estilo “opera flamenca” de las primeras décadas del siglo XX, época en la que los cantes de ida y vuelta alcanzaron gran popularidad en los espectáculos. Fuera del ámbito estrictamente flamenco, la habanera cuenta con un repertorio muy extenso interpretado por voces populares, especialmente en el litoral mediterráneo.
Relación con otros palos
La habanera pertenece a la familia de los cantes de ida y vuelta, junto con las guajiras, la milonga, la colombiana y la rumba. Es, junto a las guajiras, la más directamente asociada a Cuba en cuanto a temática y ambientación, y de hecho ambos estilos comparten letras y giros melódicos que en ocasiones se entrelazan en un mismo recital.