Musique Espagnole

Estilos del cante

Nanas

Cantes populares andaluces

Las nanas son la versión aflamencada de la canción de cuna, un cante de origen andaluz pensado para acompañar el sueño de los niños con una voz suave y cadenciosa, alejada de la teatralidad de otros palos del flamenco.

Su carácter dulce y su función arrulladora las mantienen como uno de los estilos más íntimos y domésticos del repertorio, transmitido tradicionalmente en el ámbito familiar antes que en el escenario.

Origen e historia

Las nanas flamencas hunden sus raíces en la tradición popular de las canciones de cuna, un género presente en prácticamente todas las culturas y que en Andalucía adoptó, con el paso del tiempo, giros melódicos y ornamentos propios del cante jondo. A diferencia de otros palos nacidos en fraguas, tabernas o cortijos como cante de trabajo o de reunión, las nanas se gestaron en el ámbito más privado de la casa y la familia, transmitidas de madres y abuelas a hijos de generación en generación.

Su incorporación al repertorio flamenco como estilo reconocible es relativamente tardía respecto a los cantes considerados más primitivos, y responde al proceso general por el cual el flamenco fue absorbiendo y estilizando materiales de la lírica popular andaluza. No existe una fecha ni un lugar de nacimiento precisos: se trata de un cante de raíz colectiva y anónima, cuya evolución artística se debe sobre todo a los cantaores que, ya en el siglo XX, decidieron llevarlas del ámbito doméstico al escenario y al disco, dotándolas de mayor elaboración melódica sin perder su esencia arrulladora.

Características musicales y compás

Las nanas son, por su propia función, un cante libre, sin sujeción a un compás flamenco marcado como el de la soleá o la bulería. Su ritmo es pausado y ondulante, pensado para mecer, y su tesitura suele mantenerse en un registro cómodo que favorece el tono íntimo y susurrado. Con frecuencia se acompañan de la guitarra en un papel discreto, casi de fondo, o incluso se cantan a capella, priorizando la voz y la palabra sobre el virtuosismo instrumental.

Melódicamente, las nanas admiten bastante libertad interpretativa, y cada cantaor o cantaora tiende a imprimirles giros propios, apoyándose en la ductilidad de la letra —normalmente breve y repetitiva, como corresponde a una canción infantil— para prolongar el sostenido de las vocales con matices de melisma característicos del cante jondo.

Cantaores e intérpretes representativos

Numerosos cantaores y cantaoras han grabado nanas a lo largo del siglo XX y XXI como parte de sus repertorios, con frecuencia como cierre íntimo de recitales o discos. Al tratarse de un cante de carácter tan personal y libre, resulta difícil señalar una escuela o unos creadores concretos, ya que su fuerza reside precisamente en la interpretación individual de cada artista más que en una línea de transmisión técnica fija como ocurre con otros palos.

Relación con otros palos

Las nanas se agrupan dentro de los cantes populares andaluces de carácter libre, junto a otros estilos de origen extraflamenco que el cante jondo ha ido incorporando y estilizando con el tiempo. Comparten con los cantes de trabajo y otras canciones de raíz folclórica ese proceso de “aflamencamiento”, por el cual una melodía popular se tiñe de los recursos expresivos —quejío, melisma, libertad de compás— propios del flamenco sin llegar a integrarse en las familias de cantes a compás como las soleares o los tangos.