Rumbas
Origen e historia
Las rumbas forman parte de los llamados cantes de ida y vuelta, es decir, aquellos estilos que viajaron con los emigrantes españoles a América, se mezclaron allí con músicas locales de raíz africana y caribeña, y regresaron después a España reinterpretados con acento flamenco. En el caso de la rumba, su tronco más directo se encuentra en el son cubano y en otros ritmos afroantillanos que llegaron a los puertos peninsulares, especialmente a través de Cádiz y Cataluña, a lo largo del siglo XIX y principios del XX.
Fue en Cataluña donde el estilo encontró su desarrollo más característico, de la mano de la comunidad gitana catalana asentada en barrios como el Somorrostro o el Raval de Barcelona. Esta comunidad fusionó los aires caribeños con el compás flamenco, dando lugar a lo que hoy se conoce popularmente como rumba catalana, una rama que convive con otras variantes andaluzas del mismo tronco.
A lo largo del siglo XX la rumba se popularizó enormemente fuera de los círculos flamencos más ortodoxos, convirtiéndose en uno de los estilos con mayor proyección comercial y en puerta de entrada habitual al flamenco para públicos no iniciados.
Características musicales y compás
La rumba se caracteriza por un compás binario, sencillo y muy marcado, que la distingue de la complejidad rítmica de los palos por bulería o soleá. Su base rítmica bebe del tango flamenco, del que toma la insistencia percutiva, pero incorpora también inflexiones de la bulería en los remates y adornos melódicos.
Es un cante y baile eminentemente festero, pensado para el disfrute colectivo más que para la introspección, con una instrumentación que históricamente ha incluido guitarra, palmas y cajón, y que en sus versiones más populares ha admitido con naturalidad instrumentos ajenos al flamenco tradicional, como el bajo eléctrico o las congas.
Cantaores e intérpretes representativos
La rumba catalana cuenta con una nómina amplia de artistas gitanos catalanes que la llevaron a la fama, entre ellos figuras del linaje de los Amaya y de grupos como los Chunguitos o Peret, este último considerado uno de los grandes popularizadores del estilo a nivel internacional. En el ámbito andaluz, numerosos cantaores han incorporado la rumba a su repertorio como cierre festivo de sus recitales, aprovechando su carácter accesible y bailable.
Relación con otros palos
La rumba pertenece a la familia de los cantes de ida y vuelta, junto a estilos como la guajira, la milonga o la colombiana, todos ellos nacidos del contacto entre España y América. Musicalmente mantiene un parentesco directo con el tango flamenco, del que toma buena parte de su compás, y comparte con la bulería ciertos recursos de adorno y remate.