Taranto
El taranto es un cante levantino que procede directamente de las minas de Almería, cuna también de la taranta, con la que comparte raíz dentro de la familia de los cantes mineros. Al igual que otros estilos de esta rama, nació ligado al mundo del trabajo minero del sureste peninsular.
Origen e historia
El taranto surge en el entorno minero de Almería, en particular en zonas como el barrio de La Chanca y las cuencas mineras de la Sierra Almagrera, donde se gestó buena parte del repertorio de cantes de Levante durante el siglo XIX. A diferencia de otros cantes mineros, el taranto conservó desde antiguo una relación más estrecha con el baile, lo que lo distingue dentro de esta familia predominantemente libre y contemplativa.
Durante el siglo XX el estilo experimentó una notable transformación y difusión gracias a artistas que lo llevaron a los escenarios y al disco, fijando una forma de cantarlo que se ha convertido en referencia. Esa evolución convirtió al taranto en uno de los pocos cantes mineros que se interpretan también como número de baile en espectáculos flamencos, junto a la minera bailable en algunas escuelas.
Características musicales y compás
A diferencia de la taranta, que es de compás libre, el taranto se organiza sobre un compás binario cercano al de los tangos, lo que permite su interpretación bailada. Comparte con el resto de cantes mineros la tonalidad y el colorido melódico del modo frigio, pero su fraseo es más regular y marcado, adaptado a la pulsación rítmica de la guitarra y, en su versión bailada, al taconeo.
La guitarra se afina en el tono propio de los cantes de Levante y acompaña con un compás asentado, más cercano en su función al de los tangos que al de los cantes libres mineros. Esta doble naturaleza, entre cante minero y cante de compás, es precisamente lo que hace singular al taranto.
Cantaores e intérpretes representativos
La fuente consultada no menciona intérpretes concretos vinculados históricamente a este estilo.
Relación con otros palos
El taranto pertenece a la familia de los cantes de Levante y mineros, junto a la taranta, la minera y la cartagenera, con las que comparte origen geográfico y tonalidad. Sin embargo, por su compás y su carácter bailable se aproxima también a los tangos, formando un puente singular entre los cantes libres mineros y los cantes de compás flamencos.