Manolo de Huelva
¿Quién es Manolo de Huelva?
Manuel Gómez Vélez, conocido artísticamente como Manolo de Huelva, nació el 16 de noviembre de 1892 en Río Tinto (Huelva), media hora después que su hermano mellizo Aurelio. Era hijo de José Gómez Pérez de León, artesano tornero, y de Isabel Vélez Mallofrett, y pasó sus primeros años en casa de su abuela materna, en la calle Gravina. A los ocho años la familia se trasladó a la capital onubense, donde apenas cursó dos años de escuela —lo justo para aprender a leer y escribir— antes de entrar como aprendiz de sastre, oficio en el que llegó a cortador y con el que se confeccionaba sus propios trajes.
A diferencia de otros grandes tocaores de su generación, Manolo de Huelva era payo, no gitano, y no tuvo un maestro formal de guitarra: se formó escuchando y asimilando falsetas de figuras como Paquirri el Guante, Patiño, Javier Molina, Habichuela o Miguel Borrull, aunque su referencia más marcada fue Paco de Lucena, de quien se consideraba seguidor distinguido.
Trayectoria
Acompañó a cantaores como Manolo de Jerez en seguiriyas y a Canalejas en bulerías y fandangos de Huelva, moviéndose siempre en el terreno del acompañamiento al cante puro, terreno en el que se sentía más cómodo que como solista. De hecho, fue un firme opositor a la guitarra flamenca en solitario y jamás actuó así en público, convencido de que el instrumento debía estar al servicio del cantaor. Su última aparición pública tuvo lugar en el verano de 1974 en el Palacio de la Magdalena de Santander, dentro de un curso de música de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.
Durante las dos últimas décadas de su vida colaboró estrechamente con la investigadora Virginia Harrison de Zayas, quien, gracias a la memoria prodigiosa del guitarrista, pudo transcribir buena parte de las canciones que había acompañado y de sus técnicas de toque, dejando un rastro documental que compensa en parte la escasez de sus grabaciones.
Estilo y discografía
Fue extremadamente reacio a grabar discos, así que su legado sonoro es mínimo: se conserva su acompañamiento a Canalejas por bulerías y fandangos de Huelva, y ya en 1989, años después de su muerte, se editó en el disco “Diapasón” un extracto de alegrías suyo con un poema de José María Ruiz Fuentes. Quienes lo escucharon describían su toque como sencillo pero muy flamenco, dependiente más de un talento natural que de un trabajo técnico exhibicionista.
Legado
Su prestigio entre los entendidos fue enorme pese a lo reducido de su obra grabada: el propio Andrés Segovia lo recordó en una entrevista para la revista Guitar Review, en el otoño de 1977, afirmando que Manolo de Huelva “fue el mejor cuando yo era joven”. Murió en Sevilla la madrugada del 12 de mayo de 1976, dejando la imagen de un tocaor que prefirió la pureza del acompañamiento y la fidelidad a un estilo casi secreto antes que la proyección pública, lo que explica por qué su nombre, pese a la admiración que despertó entre sus contemporáneos, sigue siendo hoy uno de los menos conocidos de la guitarra flamenca del siglo XX.