Manuel Morao
¿Quién es Manuel Morao?
Manuel Moreno Jiménez, conocido como Manuel Morao, nació en 1929 en Jerez de la Frontera, en el seno de una familia gitana con hondas raíces artísticas. Aprendió el oficio de la mano de Javier Molina, referencia de la escuela jerezana, y desde muy niño empezó a foguearse en los escenarios: con apenas doce años ya acompañaba a figuras como La Niña de los Peines, Perla de Cádiz, Pastora Imperio o Antonio Mairena, y viajó con las compañías de Caracol, Lola Flores y Concha Piquer.
De aquella escuela temprana, y del contacto posterior con el toque de Manolo de Huelva, Ramón Montoya, Niño Ricardo y Melchor de Marchena, Morao forjó un estilo jerezano marcado por el juego rítmico y una manera muy personal de jugar con el contratiempo, siempre puesto al servicio del cante y el baile.
Trayectoria
En los años cincuenta se convirtió en el primer guitarrista del Ballet Nacional de Antonio Soler, con el que recorrió durante quince años escenarios de todo el mundo. En 1967 impulsó los llamados “Jueves Flamencos” en Jerez, ciclo que en 1970 pasó a llamarse “Viernes Flamencos” y que se convirtió en plataforma habitual para jóvenes talentos. A mediados de los años ochenta llevó su arte a Estados Unidos, con una gira que culminó en una actuación en el Carnegie Hall de Nueva York.
Su trabajo quedó recogido en más de sesenta grabaciones entre pizarra, vinilo y CD, nueve películas y treinta y cinco programas de televisión, entre ellos la serie “Rito y Geografía del Cante”. Grabó sobre todo junto a Terremoto y La Perla de Cádiz, y también junto a Talega y Antonio Mairena, dejando un catálogo que documenta buena parte del cante jerezano de la segunda mitad del siglo XX.
Estilo y discografía
Su toque se caracteriza por una notable innovación rítmica: fue pionero en multiplicar los contratiempos y las síncopas dentro del acompañamiento, un recurso que acabó siendo seña de identidad de la escuela jerezana contemporánea. Dominaba especialmente la técnica de la alzapúa y un acompañamiento al cante de gran precisión, cualidades que quedaron plasmadas en su extenso catálogo de grabaciones.
Legado
En 1989 fundó la compañía Gitanos de Jerez, plataforma desde la que impulsó a jóvenes artistas como José Mercé, La Macanita, Antonio el Pipa, Sara Baras o El Torta, prolongando así su magisterio más allá del escenario. A lo largo de su vida recibió numerosos reconocimientos, entre ellos la Giralda de Plata (1964), el Premio Nacional Patiño (1965), el Premio Nacional de Guitarra de la Cátedra de Flamencología de Jerez (1969), su ingreso en la Real Academia de San Dionisio de Jerez (1986) y el título de Hijo Predilecto de Jerez (2016). Su sobrino, Moraíto Chico, continuó la tradición familiar del toque jerezano hasta ser considerado una de las figuras más relevantes de esa escuela.