Niño Miguel
¿Quién es Niño Miguel?
Miguel Vega de la Cruz, “Niño Miguel”, nació en 1952 en Huelva, hijo del guitarrista Miguel el Tomate, de origen almeriense, junto al que aprendió a tocar desde niño. Fue tío de los también guitarristas Tomatito y Niño Josele, lo que lo sitúa dentro de una de las sagas flamencas más importantes del sureste español. Empezó a acompañar al cante siendo todavía muy pequeño, y su forma de tocar llamó la atención dentro del mundillo flamenco desde muy temprano.
Trayectoria
En 1973, con apenas veintiún años, obtuvo el premio de honor del Concurso Nacional de Guitarra de la Peña Los Cernícalos de Jerez, y Televisión Española le dedicó un especial dentro del programa “Raíces”. Fue Paco de Lucía quien lo introdujo en el mundo discográfico, lo que le permitió grabar dos discos para el sello Philips entre 1975 y 1976 que, según se ha señalado, revolucionaron el panorama guitarrístico del momento. En 1982 acompañó a Enrique Morente en el disco “Sacromonte”.
Su carrera, sin embargo, se vio truncada por una inestabilidad personal que lo llevó a pasar largas temporadas viviendo en la calle en Huelva, tocando con una guitarra desgastada mientras luchaba contra las adicciones. Aun así, protagonizó reapariciones puntuales, como su actuación en la Sala Joaquín Turina de Sevilla en 2005, un multitudinario homenaje benéfico en el Palacio de Deportes de Huelva en 2009 ante más de cinco mil personas, y una vuelta a los escenarios en el Teatro Central de Sevilla en 2011.
Estilo y discografía
Entre sus composiciones más recordadas están el fandango “Brisas de Huelva” y el vals “Lamento”, piezas que reflejan un toque personal y muy influyente, con un manejo del compás y de las falsetas que marcó a la generación de guitarristas que le siguió.
Legado
Niño Miguel murió el 23 de mayo de 2013 en el Hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva, a los 61 años. Su influencia se dejó sentir de forma notable en guitarristas como Tomatito, Rafael Riqueni o Paco de Lucía, y cantaores como Enrique Morente y Camarón rindieron tributo a su obra, reconociendo en él a uno de los talentos más singulares y a la vez más trágicos de la guitarra flamenca de su generación.