Ramón Montoya
¿Quién es Ramón Montoya?
Ramón Montoya Salazar nació en Madrid en 1880, en el seno de una familia gitana. De niño se quedaba embobado viendo tocar a los músicos callejeros de la capital, y años después, ya adolescente, se hizo con su primera guitarra en un mercadillo. Poco después se convirtió en habitual del Café de la Marina, uno de los cafés cantantes madrileños, donde el guitarrista El Cañito le enseñó los rudimentos del toque y los compases tradicionales del flamenco.
Aquella formación de calle se completó con el estudio de la digitación de escalas junto al tocaor sevillano Rafael Marín y, según recoge la tradición oral sobre él, con la observación de la técnica del guitarrista clásico Miguel Llobet, heredero de la escuela de Francisco Tárrega. De la fusión de esas influencias nació un pulsado nota a nota que se apartaba del ligado tradicional y daba a su sonido un brillo desconocido hasta entonces, además de un dominio particular del toque por Levante.
Trayectoria
Montoya pasó más de ocho años en el Café de la Marina acompañando a algunas de las figuras más importantes del cante de la época. Su asociación más estrecha fue con Antonio Chacón, que lo consideró siempre su mejor tocaor, aunque también acompañó y grabó junto a otros cantaores destacados como Manuel Vallejo y Pepe Marchena.
Su aportación decisiva fue sacar la guitarra flamenca del papel de mero acompañamiento. En septiembre de 1936, impulsado por el promotor Marius de Zayas, inició una brillante carrera internacional como concertista que lo llevó, entre 1936 y 1938, a girar por Europa y América actuando en algunas de las salas de conciertos más prestigiosas del momento. En febrero de 1938 llegó a ofrecer, junto a la bailaora La Argentinita, un recital privado para la reina consorte Isabel de Inglaterra. Aquella proyección internacional se truncó con el estallido de la Segunda Guerra Mundial.
Estilo y discografía
Como solista, Montoya grabó en París en octubre de 1936 siete piezas que se cuentan entre las primeras grabaciones de guitarra flamenca concebidas como obra independiente, sin cante ni baile, y que sirvieron de referencia para la generación de guitarristas que vino después.
Legado
Ramón Montoya murió el 20 de julio de 1949, a los 69 años, en su casa de la calle Santa María de la Cabeza de Madrid. Su legado como pionero del toque solista y primera gran estrella internacional de la guitarra flamenca sigue siendo el punto de partida obligado de cualquier historia de este instrumento en el siglo XX.