Musique Espagnole

Rocío Jurado

Copla, Flamenco, Balada · Años 60 – 2006

Rocío Jurado
Wikimedia Commons

¿Quién es Rocío Jurado?

María del Rocío Trinidad Mohedano Jurado (Chipiona, Cádiz, 18 de septiembre de 1944 – Madrid, 1 de junio de 2006), conocida artísticamente como Rocío Jurado, está considerada una de las voces más completas que ha dado la música española: dominó con la misma naturalidad la copla, el flamenco y la balada, e incluso se atrevió con el repertorio mexicano. El público la bautizó como «la más grande», apodo con el que se la reconoció durante décadas a ambos lados del Atlántico.

Nació en una familia modesta: su padre, Salvador Mohedano, era zapatero y buen aficionado al cante flamenco; su madre, Rosario Jurado, ama de casa y estupenda intérprete de copla. Rocío fue la mayor de tres hermanos, junto a Amador y Gloria. En casa se cantaba, y de esas raíces profundas salió una niña que llevaba el cante en las venas.

De Chipiona a Madrid: los inicios

Su primera actuación en público llegó a los ocho años, en una función del colegio de su pueblo, La Divina Pastora. De niña participó en cuantos concursos de radio pudo, especialmente los de Radio Sevilla, y ganaba tantos que la apodaron «la niña de los premios». Ella misma contaba entre risas que su primer gran premio, a finales de los años 50, consistió en 200 pesetas, una botella de refresco y un par de medias.

Tras la muerte de su padre, siendo aún adolescente, tuvo que arrimar el hombro en casa —trabajó como zapatera y en la recogida de fruta— hasta que viajó a Madrid con su madre, según la leyenda familiar con una maleta de cartón y muy poco dinero. Allí una amiga la presentó a figuras del cante como La Niña de los Peines y Manolo Caracol, y la gran Pastora Imperio la contrató para su tablao El Duende, uno de los primeros de Madrid. Como era menor de edad, la vestían con ropa de mujer mayor para no llamar la atención de las autoridades.

Trayectoria

Desde el tablao construyó una carrera que la llevó a la cumbre de la copla con un estilo propio e inconfundible, cargado de fuerza dramática. Fue además pionera en renovar la estética del género: cambió los volantes y la bata de cola por elegantes trajes de noche y un look internacional, aunque nunca dejó de vestirse de flamenca en determinadas actuaciones.

Su talento para el cante jondo quedó registrado en 1982 en el álbum «Ven y sígueme», grabado con la guitarra de Manolo Sanlúcar, donde demostró conocimiento y compás en palos rigurosamente tradicionales. A lo largo de su carrera la acompañaron guitarristas de primera fila como Enrique de Melchor o Paco Cepero. El cine también reclamó su voz: Carlos Saura la utilizó en «El amor brujo» (1986), protagonizada por Cristina Hoyos, y la reunió en «Sevillanas» (1992) con figuras como Paco de Lucía, Camarón de la Isla, Lola Flores, Manuela Carrasco y Matilde Coral. En 1993 protagonizó «La Lola se va a los puertos», de Josefina Molina, su regreso al cine como actriz principal tras más de una década.

El reconocimiento internacional llegó de forma rotunda: en el año 2000 recibió en Nueva York el premio a la mejor voz femenina del siglo XX. En 2005, ya enferma, el Festival de la Yerbabuena le dedicó su edición, con su amigo de toda la vida Juan Peña «El Lebrijano» a su lado.

Discografía destacada

Buena parte de sus grandes éxitos llevan la firma del compositor Manuel Alejandro: «Señora», «Ese hombre», «Como yo te amo» o «Se nos rompió el amor», baladas que ella convirtió en himnos generacionales. Junto a «Como una ola», forman un repertorio que sigue siendo versionado y recordado como parte esencial de la música española del siglo XX, con millones de discos vendidos en España y Latinoamérica.

Vida personal

Su vida sentimental fue tan seguida como su carrera. El 21 de mayo de 1976 se casó con el boxeador Pedro Carrasco en el santuario de la Virgen de Regla de Chipiona, vestida de bata de cola, peineta y volantes; de ese matrimonio nació su única hija biológica, Rocío Carrasco. Tras divorciarse en 1989, contrajo matrimonio con el torero José Ortega Cano el 17 de febrero de 1995 en la finca La Yerbabuena, ante más de 1.600 invitados y con las cámaras de televisión pendientes de cada detalle. A finales de 1999 la pareja adoptó a dos niños nacidos en Colombia, José Fernando y Gloria Camila.

En 2004 anunció públicamente que padecía cáncer de páncreas. Fue operada en Madrid y tratada después en el hospital MD Anderson de Houston, donde una complicación retrasó su regreso a España hasta la primavera de 2006. Poco antes de su muerte, el Gobierno le concedió la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo.

Legado

Rocío Jurado falleció en la madrugada del 1 de junio de 2006 en su casa de La Moraleja, en Madrid. Su capilla ardiente, instalada en el Centro Cultural de la Villa de la plaza de Colón, congregó a miles de personas, y su pueblo natal la despidió en masa antes de darle sepultura en el cementerio de San José de Chipiona, donde hoy un monumento recuerda a su vecina más universal. Su influencia sigue viva en generaciones enteras de intérpretes de copla, flamenco y balada.

Canciones y vídeos