Glosario de términos flamencos: 20+ palabras que necesitas conocer
El flamenco tiene su propio vocabulario, y buena parte de él no se traduce bien a otros idiomas ni tiene un equivalente exacto fuera del propio arte. Términos como duende, quejío o jaleo aparecen constantemente en críticas de conciertos, notas de discos o conversaciones entre aficionados, pero rara vez se explican con precisión. Este glosario reúne más de veinte palabras clave, ordenadas alfabéticamente, para que puedas consultarlas cuando las encuentres y entender mejor lo que estás escuchando o viendo.
Algunos de estos términos tienen un origen etimológico discutido entre especialistas —sobre todo los que vienen del caló, la lengua histórica del pueblo gitano—, así que en esos casos se indica que la explicación es la más aceptada, no un dato cerrado.
Glosario de la A a la Z
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Aire: la forma particular, casi intransferible, en que un artista interpreta un palo. Tener “buen aire” para un cante o un baile es tener la sensibilidad y el sentido rítmico necesarios para hacerlo sonar auténtico, más allá de la técnica pura.
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Cante a palo seco: forma de cantar sin ningún acompañamiento instrumental, ni siquiera de palmas. Es propia de los cantes más antiguos y austeros, como algunas tonás, martinetes y seguiriyas primitivas, en los que se considera que la voz debe sostenerse completamente sola.
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Cante chico: categoría de palos flamencos de carácter más ligero, festivo o desenfadado, como alegrías, bulerías o tangos, que se opone tradicionalmente al cante jondo. La frontera entre ambas categorías es en realidad bastante discutida entre aficionados y estudiosos, y algunos palos se mueven entre las dos según cómo se interpreten.
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Cante jondo: literalmente “cante hondo”, designa los palos considerados más antiguos, serios y dramáticos del flamenco —seguiriyas, tonás, martinetes, algunas soleares—, asociados a temas como la muerte, la pena o la injusticia. No hay que confundirlo con “flamenco” en general: el cante jondo es solo una parte, la más austera, de un repertorio mucho más amplio.
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Cierre: frase musical o gesto que marca el final de una sección o de una interpretación completa, cerrando de forma clara el compás. En el baile, el cierre suele coincidir con un remate marcado con los pies o con un golpe fuerte de zapateado.
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Compás: la estructura rítmica que organiza un palo flamenco, con un número fijo de tiempos y unos acentos determinados que se repiten de forma cíclica. Cada palo tiene su propio compás —la bulería y la soleá se cuentan en doce tiempos, los tangos en cuatro—, y dominarlo es la base técnica sin la que no se puede cantar, tocar ni bailar flamenco con propiedad. Es probablemente el concepto técnico más importante de todo el género.
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Contratiempo: acentuación rítmica que cae fuera de los tiempos fuertes esperados del compás, generando una tensión característica muy usada tanto en el toque de guitarra como en el zapateado del baile.
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Desplante: pasaje de baile de gran intensidad técnica y expresiva, generalmente hacia el final de una interpretación, en el que el bailaor o la bailaora despliega su virtuosismo con un derroche de energía y velocidad antes de un cierre o remate.
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Duende: quizá el término flamenco más citado y más difícil de definir con precisión. Se suele describir como un estado de inspiración intensa y casi incontrolable que atraviesa a un artista durante una interpretación excepcional, comunicando una emoción que va más allá de la técnica. El poeta Federico García Lorca popularizó el concepto en una conferencia de 1933, aunque la idea es anterior y forma parte del imaginario popular del cante.
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Falseta: pasaje melódico de la guitarra, más elaborado que un simple acompañamiento rítmico, que el guitarrista intercala entre los tercios de cante o presenta como introducción a un palo. Se considera que Ramón Montoya fue pionero en concebir y grabar falsetas con una lógica compositiva propia a comienzos del siglo XX.
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Jaleo: conjunto de expresiones de ánimo —“¡olé!”, “¡eso es!”, “¡vamos!”— y palmas que el público o los propios músicos dirigen al artista durante la interpretación, para animarlo y reforzar el compás. Un buen jaleo, bien puesto y en el momento justo, forma parte de la comunicación entre artista y público propia del flamenco.
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Jipío (también escrito hipío): quejido o lamento vocal breve, entrecortado, que algunos cantaores intercalan en momentos de especial intensidad emocional dentro de un cante. Se relaciona directamente con el quejío, aunque algunos aficionados distinguen matices de intensidad entre ambos términos.
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Letra: el texto poético que se canta en un palo flamenco, normalmente en forma de copla breve de tres, cuatro o cinco versos. Un mismo palo puede interpretarse con letras muy distintas, y los grandes cantaores suelen tener su propio repertorio de letras, algunas heredadas de otros artistas y otras propias.
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Llamada: frase rítmica, tocada con la guitarra o marcada con los pies en el baile, que anuncia un cambio inminente dentro de la interpretación —el inicio de un desplante, una vuelta al cante, un cierre—. Funciona como una señal que los demás artistas sobre el escenario reconocen y a la que responden.
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Macho: en algunos palos, especialmente en la seguiriya, sección final más rápida y de carácter más animado que cierra una interpretación que hasta ese punto ha sido lenta y dramática. El contraste entre el cuerpo del cante y el macho final es uno de los recursos expresivos característicos de este palo.
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Palmas: acompañamiento rítmico realizado dando palmadas con las manos, que sostiene el compás junto a la guitarra o, en el cante a palo seco, en su ausencia. Existen palmas sordas (más apagadas, con la palma ahuecada) y palmas claras (más secas y brillantes), que se combinan según el momento de la interpretación.
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Palo: cada uno de los distintos estilos o formas del flamenco —soleá, bulería, seguiriya, tangos, alegrías, y así hasta varias decenas—, cada uno con su propio compás, su propia estructura melódica y su propio carácter expresivo. “Palo” es, junto con “compás”, uno de los conceptos organizativos centrales de todo el género.
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Quejío: grito o lamento vocal, intenso y a menudo desgarrado, que un cantaor lanza en un momento de gran carga emocional dentro de un cante. Es una de las expresiones sonoras más reconocibles del cante jondo y suele señalar los puntos de mayor tensión dramática de una interpretación.
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Remate: cierre rítmico y expresivo de una frase musical o de una serie de pasos de baile, que marca con claridad el final de esa sección antes de pasar a la siguiente. En el zapateado, el remate suele coincidir con un golpe fuerte y bien marcado.
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Temple: introducción vocal, sin letra definida todavía, con la que el cantaor calienta la voz y busca el tono antes de entrar de lleno en la letra de un cante. Suele consistir en sonidos como “ay” o “ay ay ay” prolongados, que sirven también para situar al guitarrista en la tonalidad correcta.
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Tercio: cada uno de los fragmentos o frases musicales en que se divide un cante, delimitados normalmente por las falsetas de guitarra que se intercalan entre ellos. Un cante completo se construye encadenando varios tercios, cada uno con su propia intensidad y su propio desarrollo melódico.
Para seguir leyendo
- Si quieres profundizar en el término más técnico y estructural de este glosario, ¿Qué es el compás flamenco? lo explica con ejemplos de varios palos.
- Para entender mejor la diferencia entre cante jondo y cante chico más allá de la definición breve de este glosario, Cante jondo vs. cante chico: diferencias desarrolla la comparación en detalle.
- Si quieres ver cómo se agrupan y clasifican todos los palos mencionados aquí, Palos del flamenco: guía completa es el mapa de referencia.
- Para situar todo este vocabulario en su contexto histórico, Historia del flamenco: de los orígenes al siglo XXI explica cómo y cuándo surgieron estos usos y términos.