Musique Espagnole

Lily Berchman

Ópera, Zarzuela · Años 40 – Años 60

¿Quién es Lily Berchman?

Dolores Pérez Cayuela, conocida artísticamente como Lily Berchman, nació en Madrid el 27 de mayo de 1928 y falleció en la misma ciudad el 27 de agosto de 1982. Era hija de una familia de artistas: su madre, Purificación Cayuela, cantó varias temporadas en el Teatro Real, y su padre, Juan Pérez Berchman, fue barítono y maestro repetidor, con conciertos por toda Europa antes de retirarse de los escenarios para dedicarse a la enseñanza del canto.

Desde muy niña mostró un talento excepcional: a los once años ya ofrecía conciertos, y sus padres decidieron entonces apartarla de las actuaciones públicas para que completara una formación musical sólida, primero como alumna de Carmen Seco en la Real Escuela Superior de Arte Dramático.

Trayectoria

A los dieciséis años dominaba ya buena parte del repertorio para soprano. Fue el maestro Annovazzi quien, tras escucharla, la recomendó a un empresario que la contrató sin oírla, solo por confianza en el criterio del maestro, incorporándola a una gran compañía de ópera italiana; fue entonces cuando adoptó el nombre artístico de Lily Berchman. Debutó en el Teatro Rosalía de Castro de A Coruña con “Madama Butterfly”, cosechando un gran éxito por su juventud y su calidad vocal, y continuó con títulos como “La Bohème”, “I Pagliacci”, “Fausto” y “Mefistófele”.

En 1953 participó en el Concurso Internacional de Canto de Vercelli, en Italia, donde se proclamó ganadora entre representantes de 38 países, lo que le abrió las puertas a la temporada 1954-55 de Vercelli combinada con La Scala de Milán. Poco después fue contratada por el Teatro San Carlo de Nápoles para el estreno de la ópera “Sakuntala”, de Alfano, papel que el compositor decidió confiarle tras escuchar su voz. Debutó en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona en 1956-57 con “Goyescas”, volvió al año siguiente con “Gianni Schicchi” y en 1965 regresó al Liceu para interpretar a Liù en “Turandot”. En el Teatro de la Zarzuela participó en la recuperación de “Amaya”, del compositor vasco Jesús Guridi, junto a Pedro Lavirgen, y se convirtió en una de las intérpretes más recordadas del papel de Aurora la Beltrana en “Doña Francisquita”.

Vida personal

Tras la desaparición de sus padres decidió retirarse de los escenarios de forma discreta, sin apenas dejar rastro de sus últimos años de actividad profesional. Se instaló en Alicante, donde se dedicó a la enseñanza del canto en el Conservatorio, plaza que obtuvo por oposición, hasta su muerte en Madrid en 1982.