Los mejores discos de Tomatito para descubrir su obra
¿Quién es Tomatito?
José Fernández Torres, conocido en el mundo del flamenco como Tomatito, nació en Almería en 1958 en el seno de una familia de guitarristas. Su padre era Tomate y su abuelo Miguel Tomate, mientras que su tío Niño Miguel está considerado uno de los tocaores legendarios de la historia reciente del flamenco. Creció, por tanto, rodeado de guitarras desde la cuna, escuchando el toque de su padre y de su abuelo en casa, lo que marcó de forma natural una vocación que nunca tuvo que buscar: la llevaba puesta desde niño.
Ese origen familiar explica en parte la solidez de su toque. No es un guitarrista que llegó al flamenco por curiosidad o por estudio tardío, sino alguien que absorbió el lenguaje del instrumento como quien aprende a hablar, en el ambiente doméstico de una saga de tocaores almerienses. Con el tiempo, ese aprendizaje temprano se convertiría en la base técnica de una de las carreras más respetadas del flamenco contemporáneo.
Su etapa como guitarrista de Camarón de la Isla
A los doce años, Tomatito se trasladó a Málaga para iniciar su carrera profesional, actuando en tablaos como la Taberna Gitana. Fue precisamente allí donde conoció a Camarón de la Isla, un encuentro que cambiaría por completo el rumbo de su vida artística. Camarón lo adoptó como guitarrista de acompañamiento y, durante unos quince años, ambos formaron una de las parejas artísticas más emblemáticas de la historia del flamenco. El propio Tomatito ha reconocido en distintas entrevistas cuánto le debe a esa colaboración, que lo situó desde muy joven en el centro absoluto de la escena flamenca.
Aquellos años junto a Camarón no fueron solo un aprendizaje técnico, sino una escuela de complicidad artística: acompañar al cante exige un tipo de escucha y de anticipación que solo se afina con miles de horas compartidas sobre un escenario. Durante esa etapa, Tomatito participó también en citas de referencia del calendario flamenco, como el Giraldillo del Toque de la III Bienal de Arte Flamenco de Sevilla en 1984, la Cumbre Flamenca de Madrid en 1985 y el V Festival de Jazz de Madrid en 1986, apariciones que fueron consolidando su nombre más allá de la sombra, ya de por sí enorme, de Camarón.
Sus discos más importantes
La discografía de Tomatito, tanto en su etapa de acompañamiento como en solitario, está marcada por algunos hitos muy concretos que conviene conocer para entender su trayectoria.
El primero, y probablemente el más simbólico, es “Paris 1987”, el disco en directo grabado junto a Camarón de la Isla que le valió a Tomatito un Grammy al mejor disco de flamenco. Es un álbum que resume perfectamente lo que fue esa sociedad artística: el cante de Camarón sostenido por una guitarra que ya apuntaba un carácter propio, aunque siempre al servicio del cantaor.
Ya en solitario, el disco que marcó un antes y un después en su carrera internacional fue “Spain” (2000), grabado junto al pianista dominicano Michel Camilo. Este trabajo le supuso a Tomatito un Grammy Latino y demostró que su guitarra podía dialogar de igual a igual con otros lenguajes musicales, en este caso el jazz latino, sin perder la raíz flamenca que lo define.
Más adelante, Tomatito abordó un proyecto de otra naturaleza: la “Sonata Suite”, una obra para guitarra y orquesta grabada con la Orquesta Nacional de España. Se trata de uno de sus trabajos más recientes y ambiciosos, y muestra a un guitarrista dispuesto a llevar el flamenco al terreno de la música de concierto, en diálogo con una orquesta sinfónica.
A esa lista hay que sumar su faceta como compositor: Tomatito coescribió la banda sonora de la película “Vengo” (2001), un trabajo por el que recibió un premio César, reconocimiento que confirma la versatilidad de su escritura musical más allá del formato tradicional de disco flamenco.
Su estilo como guitarrista
El toque de Tomatito se reconoce por el dominio del pulgar y del rasgueado, ejecutados con una precisión que los críticos han destacado repetidamente. Se mueve con soltura entre distintas afinaciones de guitarra y aborda con la misma solvencia palos tan distintos como la soleá, los tangos o las bulerías, lo que habla de un guitarrista completo, capaz de adaptarse a las exigencias de cada estilo sin perder personalidad.
Un crítico llegó a resumir su forma de tocar señalando que “tocar flamenco tocan muchos, pero no con la claridad y contundencia” con que lo hace él, una descripción que capta bien lo que distingue a Tomatito de otros guitarristas de su generación: no se trata solo de virtuosismo técnico, sino de una claridad de ejecución y una contundencia rítmica que hacen su toque inmediatamente reconocible.
Esa combinación de precisión técnica y personalidad propia es, en buena medida, lo que le permitió pasar de ser el guitarrista de acompañamiento de Camarón a convertirse en un solista capaz de colaborar con músicos de tradiciones tan distintas como el jazz latino de Michel Camilo o la música orquestal.
Premios y reconocimiento
El palmarés de Tomatito refleja el alcance de una carrera que ha cruzado fronteras estilísticas y geográficas. Ganó un Grammy al mejor disco de flamenco junto a Camarón de la Isla por “Paris 1987”, y ya en solitario obtuvo un Grammy Latino junto a Michel Camilo por “Spain” (2000). A esos dos reconocimientos discográficos se suma un premio César por la banda sonora de “Vengo” (2001), que compuso junto a otros autores.
Más allá de los premios concretos, su trayectoria incluye colaboraciones con artistas de perfiles muy distintos, como Diego El Cigala y Romeo Santos, lo que confirma la versatilidad de un guitarrista capaz de moverse entre el flamenco más ortodoxo, el jazz latino y la música popular latinoamericana sin perder su identidad.
Su legado
Tomatito sigue en activo, y entre sus proyectos más recientes destaca precisamente esa “Sonata Suite” para guitarra y orquesta con la Orquesta Nacional de España, una continuación lógica de una carrera que no ha dejado de buscar nuevos contextos para su guitarra. Esa trayectoria lo ha consolidado como uno de los grandes guitarristas flamencos vivos y como heredero directo del legado de Camarón de la Isla, con quien compartió quince años que definieron una de las etapas más importantes del flamenco contemporáneo.
Su caso es, además, un buen ejemplo de cómo un guitarrista de acompañamiento puede construir, con el tiempo, una voz propia tan reconocible como la del cantaor al que acompañó, sin renegar nunca de esa etapa fundacional junto a Camarón.
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