Musique Espagnole

Blog · Discos

Artistas internacionales fascinados por el flamenco

Un género que ha cruzado fronteras desde dentro de la propia música

El flamenco tiene fama, con razón, de ser un arte cerrado sobre sí mismo, difícil de penetrar desde fuera y todavía más difícil de tocar con propiedad si no se ha crecido dentro de su tradición. Y sin embargo, a lo largo del siglo XX y XXI, una serie de músicos extranjeros —la mayoría con una carrera ya consolidada en el jazz— quedaron literalmente fascinados por el flamenco hasta el punto de dedicarle discos enteros, buscar a sus grandes intérpretes y dejar constancia pública de esa admiración. No se trata de casos anecdóticos ni de simples guiños estilísticos: son colaboraciones documentadas, con fechas, discos y testimonios de los propios protagonistas. Este artículo repasa los más sólidos, dejando fuera cualquier conexión que no pueda respaldarse con una fuente razonable.

Miles Davis y el origen de “Sketches of Spain” (1960)

El caso más temprano y, en cierto modo, el más sorprendente es el de Miles Davis. Según ha quedado documentado, la fascinación de Davis por España nació de asistir a una actuación de flamenco en directo junto a su mujer, Frances: quedó tan impresionado por el ritmo y la fuerza expresiva de lo que escuchó que empezó a coleccionar discos de flamenco por su cuenta. El productor George Avakian, que además dirigía una serie de música étnica junto al etnomusicólogo Alan Lomax, aprovechó ese interés para pasarle grabaciones flamencas también al arreglista Gil Evans, con la idea de que pudieran inspirarle.

El resultado de ese cruce de influencias fue “Sketches of Spain” (1960), un álbum construido junto a Gil Evans que parte del Concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo pero que incorpora directamente estructuras del cante flamenco: el tema “Saeta” recrea la saeta que se canta en las procesiones de Semana Santa, mientras que “Solea” se inspira en la soleá, uno de los palos fundamentales del cante jondo. No es una imitación superficial de “sonido español”: es un trompetista de jazz estudiando de primera mano el lenguaje del flamenco y traduciéndolo, con la ayuda de Evans, al vocabulario orquestal del jazz de la época.

John McLaughlin: de una radio en París a Paco de Lucía

Ningún caso ilustra mejor la idea de “fascinación” que el de John McLaughlin, el guitarrista británico ya consagrado en el jazz-rock por su trabajo con Miles Davis y su propia Mahavishnu Orchestra. Según ha contado el propio McLaughlin, en 1978 estaba en París escuchando la radio cuando sonó una grabación de Paco de Lucía. Fue, en sus propias palabras, amor a primera escucha: decidió que tenía que tocar con aquel hombre costara lo que costara, y se dedicó a buscarlo hasta dar con él.

De ese encuentro nació primero The Guitar Trio, formado junto a Paco de Lucía y el guitarrista de flamenco Larry Coryell, que pronto sería sustituido por Al Di Meola. El proyecto cristalizó en dos discos que se han convertido en referencia obligada para entender el diálogo entre jazz y flamenco: “Friday Night in San Francisco” (1981), grabado en directo el 5 de diciembre de 1980 en el teatro The Warfield de San Francisco, y “Passion, Grace & Fire” (1983), esta vez en estudio, en el que cada guitarrista tocó con un instrumento distinto —McLaughlin con una guitarra clásica de cuerdas de nailon, Di Meola con una acústica de cuerdas de acero y Paco de Lucía con su guitarra flamenca tradicional— para que se pudiera distinguir a cada uno en la mezcla estéreo. Ambos discos muestran a dos guitarristas extranjeros absorbiendo el lenguaje técnico del flamenco —el rasgueo, la falseta, el compás— sin renunciar a su propio vocabulario de jazz-rock, en un terreno de encuentro genuino entre tradiciones.

Chick Corea: de “Spain” a colaborar con el propio Paco de Lucía

El pianista Chick Corea representa un caso distinto pero igualmente documentado. Su composición “Spain” (1971), incluida en el álbum “Light as a Feather”, nació también de la fascinación por el Concierto de Aranjuez de Rodrigo, pero con el tiempo el propio Corea reconoció que ese interés inicial se profundizó al conocer personalmente a Paco de Lucía: “algo se encendió cuando conocí a Paco de Lucía”, declaró el pianista, explicando que a partir de ahí empezó a relacionarse con otros músicos flamencos y a estudiar su historia.

Esa relación no se quedó en una sola pieza célebre. Con el paso de las décadas, Corea colaboró de forma directa con músicos flamencos como el guitarrista Niño Josele y el bailaor Nino de los Reyes, y llegó a formar la Spanish Heart Band, un proyecto centrado explícitamente en su vínculo con la música española y flamenca, que grabó el álbum “Antidote” (2019) con guitarra flamenca como parte central del sonido del grupo. Es, probablemente, el caso de fascinación más sostenido en el tiempo de todos los recogidos aquí: no un disco puntual, sino una relación de casi medio siglo con el flamenco.

Casos que se quedan fuera por falta de verificación

Al investigar este tema es fácil caer en la tentación de dar por hecho vínculos con el flamenco que en realidad no están bien documentados. Se ha descartado deliberadamente, por ejemplo, cualquier colaboración directa de Ry Cooder con músicos flamencos: sus proyectos de fusión mejor documentados apuntan hacia la música cubana (Buena Vista Social Club), maliense (Ali Farka Touré) o tejano-mexicana (Flaco Jiménez), no hacia el flamenco. También se ha dejado fuera a Pat Metheny: aunque existe un proyecto real que cruza su música con el flamenco —el álbum “Metheny Flamenco” del guitarrista sevillano Santiago Lara, con el propio Metheny mostrando su aprobación pública—, se trata de un músico flamenco versionando a Metheny, no de una fascinación de Metheny por el flamenco en sí, así que no encaja en el ángulo de este artículo.

Una fascinación que sigue viva

Lo que conecta a Miles Davis, John McLaughlin y Chick Corea, más allá de las décadas que separan sus respectivos descubrimientos del flamenco, es que ninguno se limitó a tomar prestado un color exótico para su música: los tres buscaron activamente el contacto con intérpretes flamencos reales, escucharon discos, asistieron a directos y, en los casos de McLaughlin y Corea, acabaron compartiendo escenario y estudio con los propios protagonistas del género. Esa combinación de curiosidad genuina y trabajo de campo musical es la que explica que, más de sesenta años después de “Sketches of Spain”, el flamenco siga generando ese mismo efecto de descubrimiento en músicos que llegan a él desde tradiciones completamente distintas.

Para seguir leyendo